Empieza a nadar en la playa

Si hay un deporte perfecto para el verano, es la natación. Aunque puede practicarse durante todo el año, es innegable que resulta mucho más apetecible cuando  el calor aprieta. Y si se vive  cerca de la playa, nadar en el mar ofrece el aliciente incomparable de hacer deporte en un medio natural. Muchas de las personas que se aficionan a esta actividad deportiva la acaban realizando el resto del año, también en invierno, gracias a los neoprenos de natación.

Si tú ya te estás planteando practicar con regularidad este deporte, la elección no podría ser mejor, porque está considerado como uno de los más completos que existen. Esto se debe a que al nadar ponemos en funcionamiento la musculatura de todo el cuerpo: brazos, piernas y tronco. La natación aporta muchos beneficios para la salud y está indicada a cualquier edad, desde los primeros meses de vida hasta edades avanzadas.

Al  tratarse  de  un deporte que se realiza en el agua, medio al que no estamos habituados, la natación no solamente activa la musculatura, sino también el aparato cardiorespiratorio. Tiene un efecto antiinflamatorio que favorece especialmente a personas con problemas circulatorios. Otra de las ventajas  de este  deporte es que al realizar los movimientos en el agua, la flotación permite que muchos gestos puedan realizarse sin dolor ni riesgo de lesiones.

 

¿Por dónde  y cómo  empezar a nadar?

La primera norma a respetar para nadar en el mar son las señalizaciones, lo que significa abstenerse de nadar si hay bandera roja. Si tenemos vía libre para nadar sin peligro, es preferible hacerlo en paralelo a la orilla, ya servirá de referencia visual. Aunque tomemos cierta distancia de la orilla para evitar la zona en la que rompen las olas, no es necesario alejarse demasiado, ya que después habrá que hacer el camino inverso. 

Un factor muy importante es nadar siempre que sea posible por zonas balizadas de baño, ya que están vetadas a lanchas, barcos y motos. No obstante conviene no bajar la guardia con los patinetes o canoas, por lo que nadar con un gorro de color fosforescente o similar hará más visible a quien lo lleve. 

Para adquirir confianza al inicio de esta práctica deportiva, se puede nadar en zonas entre espigones, lo que aportará una referencia visual extra y aportará seguridad. El punto de referencia es muy importante nadando en el mar, ya que evitará adentrarse demasiado y evitará el nado en zig-zag. Por eso es importante nadar en perpendicular a la orilla y evitar los día de oleaje. El mejor momento para marcarse los puntos de referencia es antes de entrar en el agua, y pueden ser boyas, edificios, balizas…. Cualquier elemento que nos ayude a fijar la atención mientras  nadamos. 

 

Otro aspecto a tener en  cuenta es el calentamiento previo. Antes de nadar en el mar, es recomendable hacer varios largos cerca de la orilla para activar la musculatura y entrar en calor. También servirá para comprobar el estado del agua y evitar sorpresas posteriores.

A la protección solar también se deberá prestar atención, sobre todo para nadar en verano. Hay que evitar las quemaduras en espalda y cuello con un FPS de protección muy alta  y resistente al agua. También son de gran ayuda las gafas polarizadas o de espejo, que protegen los ojos no solo del agua sino del sol y sus reflejos. 

En cuanto a los trajes de neopreno, en aguas mediterráneas se puede nadar sin él desde junio hasta mediados de octubre. Durante los meses más  fríos, puede reforzarse el neopreno  con algunos  accesorios que evitarán la pérdida de calor. 

 

Precauciones para nadar en el mar

La precaución nunca está de más, especialmente para nadar en el mar: más que recomendable, es necesaria. Por ello es recomendable nadar siempre en compañía, que además de seguridad ayuda a mejorar, especialmente a los principiantes. Suelen haber grupos de nadadores a los que poder agregarse, que si además son experimentados conocerán los peligros y particularidades de algunas playas.

La climatología y el oleaje son otros factores muy a tener en cuenta, así  que antes de encaminarse hacia  la playa convendrá consultar el estado del mar para evitarse un viaje en balde. Entrenar una buena respiración facilitará lidiar con las olas y hay nadadores que incluso disfrutan con el oleaje, mientras que otros sufren muchas molestias. En todos los casos, la prudencia se impone, incluso para los amantes de las olas. 

Las corrientes y resacas son compañeras inseparables del oleaje, y si bien algunas corrientes son suaves, otras resultan muy peligrosas. Una resaca es una corriente que arrastra hacia el fondo, y para identificarla se puede detectar una ruptura en la línea de las olas con fondo más turbio. En el caso de encontrarse en una resaca, es esencial no perder la calma ni nadar contracorriente. Para salir de la resaca habrá que nadar en perpendicular a la  corriente y volver hacia la orilla. 

Y por último, conviene no olvidar a los habitantes por derecho propio del mar: su fauna. Las medusas concretamente tienen una picadura muy dolorosa, por lo que si el día que vamos a nadar ya las vemos en gran número en la orilla, es preferible nadar  otro día. En caso de  picadura, hay que lavarse con agua de mar o suero fisiológico sin frotar la herida, y si hubiese algún tentáculo en la piel, no emplear las manos para retirarlo, sino unas pinzas.

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