Cinco consejos para cuidar las articulaciones

La toma de conciencia del cuidado de las articulaciones cada vez es mayor. Y no es para menos, porque las articulaciones son las responsables de que podamos tener movimiento y estabilidad. También nos proporcionan apoyo estático y nos permiten desplazarnos de un lado a otro. Dicho de otro modo: las articulaciones protegen nuestra supervivencia y nos permiten disfrutar de la vida de forma plena. Si no tuviésemos articulaciones nuestro cuerpo sería rígido y sin movimiento, razón más que suficiente para que les demos el cuidado que merecen.

La artralgia o dolor de las articulaciones está provocada por enfermedades de tipo crónico como la artrosis, la artritis reumatoide, la osteoporosis o el reuma. El clima húmedo también puede influir en el dolor articular, así como el uso excesivo de las articulaciones, como se da en el caso de los deportistas.

La causa  del dolor de las articulaciones puede ser debida a un proceso inflamatorio o mecánico. Cuando hay una enfermedad de base como la artrosis o la osteoporosis, el dolor de las articulaciones es mecánico porque aumenta con el esfuerzo o movimiento. La artrosis es bastante frecuente, afecta al 10% de la población en España y consiste en un desgaste progresivo de los cartílagos que recubren las articulaciones. Este tipo de dolor mejora con el reposo. En el caso de la artritis reumatoide, una enfermedad autoinmune, el dolor es de tipo inflamatorio y está provocado por una acumulación de fluidos en las articulaciones.

El dolor articular por artritis y artrosis

Tanto la artritis como la artrosis, así como el resto de las enfermedades que afectan a las articulaciones, la mayoría de las veces empiezan por un cambio o eliminación de las células que componen el cartílago. Esto provoca dolor articular. También puede ocurrir que en caso de hinchazón de las articulaciones, el cartílago pierda resistencia y deje de proteger el hueso.

Cuando hay artrosis, los síntomas son rigidez, inflamación y dolor en las articulaciones. Se trata de una enfermedad degenerativa que ocasiona pérdida de cartílago y una inflamación de la membrana sinovial que recubre la superficie de la cápsula articular. También se debilitan los músculos conectados con la articulación. Hay que tener en cuenta que existen dos tipos de artrosis: la primaria y la secundaria. La artrosis primaria se produce por causa desconocida y el dolor se localiza en hombros, manos, rodillas, caderas, codos, etc. La artrosis secundaria se produce por causas conocidas como el exceso de deporte o movimiento y también por ciertas enfermedades o procesos infecciosos.

En el caso de la artritis reumatoide, el dolor afecta especialmente a las manos, muñecas, rodillas y pies, y se agrava con el movimiento. La artritis es una enfermedad crónica provocada por un virus, y su manifestación es el dolor, rigidez y calor en las articulaciones de las zonas comentadas.

 

Prevención y cura del dolor articular

Al igual que ocurre con todos los problemas de salud, el primer paso para evitar problemas es la  prevención, especialmente si se forma parte de un grupo de riesgo. En el caso de los problemas articulares, los grupos de riesgo son las personas de edad avanzada, las mujeres al llegar a la menopausia, y los deportistas. En  el caso de la edad avanzada, el cuerpo pierde capacidad para producir colágeno, una proteína presente en la carne y el pescado que ayuda a mantener las articulaciones en buen estado.  Por lo que respecta a la menopausia, ésta comporta una disminución de estrógenos, hormonas que también tiene un papel protector de las articulaciones. Y en el caso de los deportistas, los movimientos repetitivos que sobrecargan la articulación, sobre todo corriendo o saltando,  son responsables del deterioro articular.

Cinco buenos hábitos para cuidar el buen estado de las articulaciones serían:

  1. Evitar el sedentarismo practicando ejercicio moderado con regularidad, teniendo en cuenta que actividades como correr o saltar son las que más perjudican las articulaciones. La natación, montar en bicicleta o caminatas diarias de 20 a 30 minutos son actividades físicas saludables para las articulaciones. En el caso de ser deportista o de hacer ejercicio intenso, es importante ir haciendo pausas para que las articulaciones se recuperen.
  2. Combatir el sobrepeso, ya que producen sobrecarga en huesos y articulaciones, desgastándolas.
  3. Adoptar posturas correctas para que no sea vean sobrecargadas siempre las mismas articulaciones y evitar los movimientos repetitivos.
  4. Acudir al médico en cuanto empiecen los síntomas, especialmente si se pertenece a los grupos de riesgo.
  5. Enriquecer la dieta con complementos alimenticios a base de colágeno. Estos suplementos ayudan a reducir el dolor de las articulaciones, mejoran la movilidad y previenen las lesiones o favorecen su recuperación. El colágeno regenera los tejidos del cuerpo en general, especialmente en cartílagos, huesos y tendones. También mejora el aspecto de piel, cabello y uñas.

 

Para beneficiarse de los efectos de los suplementos de colágeno, es importante ser constante y consumirlos diariamente. Al igual que incluimos diariamente en nuestra dieta ciertos alimentos que la hacen saludable, habituarse a los complementos de colágeno diarios es una forma de ganar salud, especialmente la de nuestras articulaciones.

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