Arrancando la operación bikini

Para bien o para mal, la estación invernal es cada vez más corta, dando paso al buen tiempo y todo lo que comporta. Los días soleados y el aumento de las temperaturas son un input para realizar actividades al aire libre, deporte, excursiones, salidas en espacios naturales… 

La llegada de la primavera también nos recuerda inevitablemente a las vacaciones, que hay que empezar a programar, a los días de playa y a esas jornadas estivales que dan mucho de sí. Se va acercando también el momento de desterrar al fondo del armario las prendas invernales, sustituyéndolas por otras más ligeras, algo que nos recuerda otra cita ineludible de cada año: la operación bikini. 

Porque si hasta ahora no nos preocupa en exceso algún que otro kilo de más acumulado durante los meses fríos, con la llegada del buen tiempo quien más o quien menos quiere lucir de forma estupenda. Además de los buenos hábitos alimenticios, que suelen ser menos calóricos a medida que el frío se aleja, la actividad física regular es fundamental para superar el listón que la operación bikini nos pone cada año.

 Arrancando la operacion bikini

Pero más allá de constituir un fenómeno social, lo cierto es que la operación bikini también puede ser una buena oportunidad que nos estimule a ponernos en forma, si es que la hemos descuidado últimamente. De hecho, durante los meses invernales podemos volvernos más sedentarios, actitud que va desapareciendo a medida que el buen tiempo nos impulsa a salir más y a practicar algún deporte o actividad física.  

Llegó también pues el momento de prestar atención a nuestra salud articular, algo a lo que nos ayudarán los complementos alimenticios como colágeno para deportistas, o Joint Plus para articulaciones, de Bambolabs. 

 

Operación bikini sin riesgos para la salud

Como comentábamos, la operación bikini puede ser incluso una buena oportunidad para nuestra salud y forma física, si sabemos darle el enfoque adecuado. Al igual que otros fenómenos sociales, puede ser un arma de doble filo si se lleva al extremo con dietas milagro o una actividad física descontrolada o inadecuada. 

Nosotros vamos a enfocarlo desde el aspecto positivo que puede comportar la operación bikini, ayudándonos a recuperar buenos hábitos, o incluso a adoptarlos por primera vez. 

El primero de ellos es revisar nuestra dieta, lo que suele suponer hacer algunas sustituciones, como por ejemplo la de los cereales refinados por los integrales. Aunque el pan blanco suele tener las mismas calorías que el integral, éste último es mucho más rico en fibra y nutrientes como vitaminas del grupo B y minerales. Conviene tener también presente, que lo que hace que el pan nos engorde es aquello con lo que lo combinamos. Por lo tanto, además de limitar su ingesta al desayuno, podemos combinarlo con otros alimentos bajos en materia grasa. 

Incluir de 2 a 4 raciones de pescado por semana en nuestra dieta nos proporcionará una fuente de proteínas y un aporte de grasa menor que la carne. El pescado blanco como la merluza, el rape o el lenguado, es menos calórico que el azul, pero éste último nos aporta grasas saludables tipo Omega 3, por lo que conviene consumir salmón, atún o sardinas de 1 a 2 veces por semana, siempre cocinados a la plancha. El consumo de carne convendrá orientarlo al de ave, como el pollo o el pavo,  o a carnes lo más magras posibles como el conejo o el lomo de cerdo.

 

La fruta de temporada es otra gran aliada de nuestra salud, y el mejor momento de consumirla es el desayuno y a media mañana. Hay que tener en cuenta que la fruta contiene azúcar el forma de fructosa, por lo que no conviene extralimitarse con su consumo. Si queremos perder algún kilo o ponernos en forma, dos piezas de fruta el día, una a media mañana y otra como postre al mediodía, será una cantidad adecuada. En la cena es preferible que el postre lo constituya un yogur desnatado, al igual que el resto de los lácteos que consumamos. 

Hortalizas y verduras de temporada deberán estar presentes, en mayor o menor proporción, tanto en la comida como en la cena. Eso significa que, si comemos por ejemplo arroz o pasta, ambos platos pueden contener un salteado de hortalizas de temporada (cebolla, calabacín, puerros, espárragos, tomate…). Legumbres como lentejas y garbanzos, nos aportarán una considerable cantidad de energía, fibra, proteínas vegetales y muy pocas grasas, por lo que no deberían faltar en nuestra dieta de dos a tres veces por semanas. 

En cuanto a tentempiés se refiere, conviene que sean lo más saludables posibles, evitando los que contienen azúcares o están fritos. Por ejemplo, un puñado de almendras o avellanas crudas o tostadas a media mañana, tendrán un efecto saciante y nos aportará energía. O habituarse a un plátano como si fuera un “snack”, es una excelente y deliciosa forma de conseguir potasio y fibra extra.

La hidratación es otro factor a tener muy en cuenta, y no deberíamos beber menos de 2 litros de agua al día. Para quienes les cueste hacerlo, recordar que las infusiones son otra forma de conseguir aporte hídrico. Hablando de bebidas, ni que decir tiene que cuando se trata de ponerse en forma, el consumo de alcohol debe restringirse. 

 

Actividad física y complementos alimenticios

Complementando una dieta equilibrada destinada a ponernos en forma, no puede faltar una rutina de ejercicio físico. Al menos durante 3 veces por semana, conviene practicar algún deporte o actividad física que se adecue a las características personales de cada uno. De lo que se trata, en el caso de no haberla descubierto todavía, es de identificarla. No todo el mundo está hecho para el running, para la natación o para el cardio en el gimnasio. 

Hay personas que creen que el deporte no es para ellas solamente porque han intentado practicar alguna actividad física que resultó ser inadecuada.  Pero a veces se sorprenden cuando descubren que, precisamente otra actividad física que en principio no les atraía, les acaba yendo como anillo al dedo. 

Lo importante es no desanimarse en ese sentido e ir probando: en el caso de no descubrir un deporte concreto que nos colme, bastará con acudir al gimnasio de dos a tres veces por semana. Eso sí, para beneficiarse de sus efectos, hay que mantener una rutina de ejercicio, en la que la constancia será fundamental

Es preferible realizar una actividad física moderada pero constante, también en vacaciones, a ser irregular en la práctica deportiva. De igual modo conviene constancia en el cuidado de nuestras articulaciones, algo básico para conseguir el máximo rendimiento deportivo y prevenir lesiones. La incorporación a nuestra dieta diaria de complementos alimenticios como colágeno para deportistas o Joint + Articulaciones, ambos de Bamboolabs, es la forma más práctica e inteligente de conseguirlo. 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *